Di Stefano Bianchi (AIDA – Club dei 27)

Una lápida sobre la pared exterior de la iglesia parroquial de Roncole Verdi, dedicada a San Michele Arcangelo, recuerda aún a los visitadores este hecho.
Estamos hablando de cuando, en 1814, luego de la derrota de Napoleón Bonaparte, las tropas austríacas y rusas invadieron el territorio aplastando a los Franceses que lo dominaban.

Fue durante una de estas violentas incursiones, que un grupo de mujeres del pueblo se refugió con sus hijos en la iglesia, esperando que los soldados tuvieran respeto de aquel lugar sagrado: pero lamentablemente se equivocaban.

Solamente una madre y su pequeño niño que tenia en brazos lograron salvarse, sólo porque tuvo la buena idea de esconderse en el campanario donde los soldados no se aventuraron: esta madre se llamaba Luigia Uttini, y el pequeño, de ni siquiera un año, que tenía abrazado era Giuseppe Verdi.

Esta vez Verdi se salvó la vida gracias al hecho de encontrarse en una iglesia, pero en otra ocasión quizás se salvó por no estar allí.

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