Di Stefano Bianchi (AIDA – Club dei 27)

Un día Verdi entró en la tienda de un cerrajero, pidiéndole que fuera personalmente o mandara alguno a ver una caja fuerte que no quería abrirse.

El patrón no tenía mucho tiempo y entonces mandó a Villa di Sant’Agata su ayudante. Verdi lo acompañó adelante de la caja fuerte, y se paró detrás de él, para asistir a la maniobra de abertura, pues creía que fuese larga y complicada.

El joven ayudante, más por fortuna que por otra cosa, tomó la primer llave que encontró a mano del gran manojo que había llevado consigo y la puso en la cerradura: se oyó un clic e inmediatamente la caja fuerte se abrió.

Verdi dio un salto para atrás y saludó inmediatamente al joven.

Después de algunos días volvió a la tienda, dirigiéndose al patrón, le dijo: “Evita, hermano, mandarme otra vez aquel muchachito a mi casa”, a lo cual el cerrajero, preocupado de que su ayudante se hubiera comportado mal, respondió “ por qué, qué ha hecho mal ese muchacho?”. “Nada, nada, pero estamos de acuerdo eh?” respondió rápidamente el Maestro.

El motivo se supo más tarde: el hecho que el joven ayudante haya logrado abrir la caja fuerte al primer intento, había hecho a Verdi sospechar que fuera un ladrón experto , y entonces era mejor que estuviera lejos de la villa……

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